La mente es el nexo vital entre el cuerpo y la conciencia. Una persona puede vivir con atención, discriminación y confianza sólo cuando su mente está serena y clara.
El yoga es la alquimia que genera este equilibrio.

B.K.S. Iyengar
El objetivo principal del yoga es restablecer la simplicidad, la paz y el aplomo a nivel mental, liberar la mente de la confusión y el estrés. Las asanas y el pranayama generan esta simplicidad, este sentido de orden y calma. A diferencia de otras formas de ejercicio que lastiman músculos y huesos, el yoga rejuvenece el cuerpo. El yoga integra el cuerpo, la mente, la inteligencia y el ser en cuatro etapas.
La primera, arambhavastha, es cuando practicamos al nivel del cuerpo físico. Esta es la etapa de los principiantes que no debe apresurarse, ya que ellos deben aprender los movimientos y concentrarse en hacerlos correctamente. Lo más importante es lograr estabilidad en las posturas y no perderse en los detalles.
La segunda es ghatavastha, cuando la mente aprende a moverse en armonía con el cuerpo. La mente se ve influida por los cambios físicos ya que los movimientos se practican de manera correcta y la mente aprende a “tocar” cada parte del cuerpo (tejidos, órganos, piel). Las posturas deben practicarse de manera meditativa y atenta.
La tercera es parichayavastha, la avanzada etapa del conocimiento íntimo, cuando la inteligencia y el cuerpo entran en contacto y se vuelven uno. La mente deja de ser una entidad separada, los ajustes se vuelven más refinados y sutiles a nivel mental y fisiológico.
La cuarta y última es nispattyavastha, el estado de la perfección. Una vez que la inteligencia siente la unión del cuerpo, aparece atman, el ser o alma. Esto libera el cuerpo y lo integra con el alma en el viaje de lo finito a lo infinito. Entonces, la mente, el cuerpo y el ser se fusionan. Las asanas se vuelven meditativas y espirituales y la práctica se convierte en una “meditación dinámica”.
La conciencia espiritual fluye en el estudiante de yoga a través de todas estas etapas. Dukha, el sufrimiento o el dolor, desaparece y uno comprende el arte de vivir en simplicidad y paz.
Como lo dice Patanjali, “La práctica del yoga destruye las impurezas del cuerpo y de la mente, después de lo cual la madurez, la inteligencia y la sabiduría proyectan su luz desde el centro del ser para funcionar en armonía con el cuerpo, los sentidos, la mente, la inteligencia y la conciencia” (II-28).
Por eso es importante seguir practicando hasta estar absolutamente cómodo en la postura final, ya que sólo entonces se experimentan los beneficios totales de la asana. La postura final se logra cuando todas las partes del cuerpo están correctamente colocadas, con atención e inteligencia. Patanjali observa que, “La perfección en una asana se logra cuando desaparece el esfuerzo para realizarla y se alcanza el ser infinito que existe dentro de nosotros” (II-47).
Como ya dijimos antes, el impacto del yoga nunca es puramente físico. Al practicar las asanas, se cierra la brecha entre la esfera física y la mental. La mente aprende a controlar los sentimientos de dolor, fatiga, duda, confusión, indiferencia, desdicha, desgana, autoengaño, desaliento y desesperación que nos asaltan de cuando en cuando, no se deja atormentar ni dominar por ellos y busca superar estas corrientes turbulentas en su viaje hacia la liberación total del ser. La disciplina del yoga estimula y cambia las actitudes emocionales y convierte la aprensión en valor, la indecisión y el mal juicio en la capacidad de tomar decisiones positivas y la inestabilidad emocional en confianza y equilibrio mental.
El yoga ilumina la vida. Si uno practica con sinceridad, seriedad y honestidad, su luz se difundirá a todos los aspectos de la vida y podremos ver nuestra existencia y nuestros objetivos bajo una nueva perspectiva, logrando la emancipación y la autocomprensión. Para el yoga, la meta de la vida es emprender el viaje interno hacia el alma y establece claramente el medio para alcanzarlo. Con la práctica, la mente se libera de la tensión y los sentimientos negativos y se llenan nuestras reservas de esperanza y optimismo. El yoga nos ayuda a superar todos los obstáculos en el camino hacia la salud y la plenitud espiritual. Es un renacimiento.
B.K.S. Iyengar Yoga, the path to holistic health, Dorling Kindersley Ltd.,
Londres, 2001. 416 pp.
Leido en el blog Conciencia Yoga
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